Bienvenida, mi nombre es María Gracia,
Aquí te quiero compartir un poco de mi historia con la intención de salir de la pantalla y hablarte desde un corazón abierto y disponible, para que puedas conocerme y sentirme un poquito más cerca. Menos digital, más real.
Durante más de una década he explorado el autoconocimiento desde múltiples herramientas. Pero hubo un momento en que me di cuenta de que ninguna comprensión intelectual era suficiente si el cuerpo no estaba incluido de manera activa.
Siento que cuando pasé de entender desde la mente a comprender desde el cuerpo, empezó realmente mi proceso y ruta de masterizarme a mí misma…
El cuerpo habla – de entender a comprender
2022 » Estaba viviendo sola al otro lado del mundo, duelando la muerte de una de mis mejores amigas y sintiendo una fuerte responsabilidad por cumplir y cerrar bien lo que me había propuesto: terminar la tesis del máster que estaba cursando.
En ese contexto, mi primer contacto con la metodología La Voz del Útero® ocurrió casi por casualidad. Un challenge de siete días —que no terminé (nada raro ni nuevo para mí en ese entonces)— y, días después, apareció un dolor intenso en el sacro, sin explicación aparente, que me acompañó durante meses. Un dolor tan fuerte que me despertaba gritando por las noches.
Durante semanas intenté explicarlo como una lesión física, producto de algún mal movimiento entrenando.
En ese tiempo hacía sesiones regulares de breathwork y, en la primera que tuve después de que empezó el dolor, comenzó a evidenciarse algo que aún no era capaz de nombrar, pero que marcaría un antes y un después en mi percepción corporal: mi pelvis se activaba con una presencia imposible de ignorar, vibrante y viva.
Por primera vez sentí que mi cuerpo me estaba hablando, alto y fuerte, directamente.
Las herramientas que tenía entonces se me habían quedado chicas para integrar lo que estaba viviendo.
Me tomó casi tres meses e ir a un retiro donde el trabajo estaba vinculado con el primer chakra y el linaje femenino para darme cuenta, sin espacio a la duda, de que la metodología La Voz del Útero® había hecho un click y que ya no podía silenciar, ni intelectualizar, ni mucho menos bypassear lo que estaba experimentando.
Todo lo que había estudiado, terapiado y trabajado en los últimos diez años estaba despertando en mi cuerpo físico.
A partir de ese momento decidí profundizar y comprometerme con lo que fuera emergiendo en el proceso.
No fue fácil, en lo absoluto. Me encontré con cientos de muros que se veían imposibles de escalar, con miles de resistencias que pretendían desviarme del compromiso que había establecido conmigo misma. Empezaron a aparecer registros emocionales que habían estado silenciados durante años: experiencias de abuso, patrones que estaban en loop, dinámicas familiares profundamente arraigadas y memorias que la mente había aprendido a racionalizar.
Muchas veces traté de ignorar lo que me estaba pasando e intentaba, con todas mis fuerzas, de volver a ser un poco – ni siquiera por completo – como era antes. Cuando podía engañarme más fácilmente.
La metodología La Voz del Útero® se convirtió en un hilo conductor que permitió organizar e integrar experiencias y métodos que hasta ese momento estaban dispersos.
En la práctica y la repetición, mi pelvis empezó a revelarse como un centro de memoria, poder y dirección interna. Mi eje, mi autoanclaje en el mundo. Todo fue encajando dentro de mí y, a la vez, todo se fue alineando en mi entorno.
Fue aquí que se empezó a gestar La Magia en Ser.
La Magia en Ser — un proyecto de vida.
La Magia en Ser nace de la integración de la metodología La Voz del Útero® y de la síntesis viva de un proceso personal que sigue en constante evolución.
En el corazón de este trabajo está el desarrollo de consciencia pélvica. Desde ahí se cultivan dos capacidades fundamentales: la autoautoridad y la claridad del autoconcepto, a través de la práctica del autoacecho amoroso.
Cuando estas dimensiones se fortalecen, emerge algo esencial: la autogobernanza.
Para mí, La Magia en Ser se ha convertido en una vía de acceso al cuerpo vivido, a la escucha pélvica y a la recuperación de una sabiduría interna que orienta decisiones, límites y formas de vincularnos.
Este trabajo también dialoga con otras prácticas que han acompañado mi recorrido, entre ellas:
– meditaciones de inspiración kundalini
– principios del tantra como experiencia de unidad
– escritura libre
– movimiento y respiración consciente
– exploración corporal y energética
Todo ello al servicio de un proceso integrado donde el cuerpo no es algo que deba corregirse, sino un territorio vivo que guía.
Dentro de este espacio, mi rol no es ofrecer respuestas cerradas ni posicionarme como una figura de autoridad espiritual, terapeuta o “sabelotodo”.
Mi rol es acompañar y sostener espacios donde el cuerpo pueda comenzar a hablar con claridad; donde cada mujer pueda explorarse sin máscaras y desarrollar criterio propio a través de prácticas de escucha profunda, honestidad radical y responsabilidad personal.
Creo profundamente que la evolución personal depende del grado de sinceridad que somos capaces de sostener con nosotras mismas. Sin esa capacidad, la autogobernanza pierde raíz y el cuerpo deja de ser un aliado.
Creo firmemente que cada mujer es el propósito de su propia vida.
Mi intención es acompañar procesos que invitan a recordar lo que somos en esta experiencia humana: luz, sombra, amor, deseo, memoria y presencia.
En la práctica cotidiana, encarnada y honesta, reside la clave para Ser Magia.
Gracias por Ser y estar,
María Gracia C. Enei
